“NUESTRO CORAZÓN ESTÁ HECHO PARA EL AMOR”   

«Amemos, porque para eso está hecho nuestro corazón» (Santa Teresita del Niño Jesús).

Santa Teresita no deja de sorprendernos con su sencilla precisión y, una vez más, da en el clavo con la frase de hoy. Hemos sido creados por amor y solo cuando amamos despertamos a nuestra verdadera identidad. ¿Acaso es de extrañar que sea así?

No, desde siempre esa ha sido la voluntad de Dios. Nuestro Padre Celestial siempre nos ha amado y, cuando nos llamó a la existencia, nos concedió con ese mismo amor todo lo que necesitamos para vivir, tanto a nivel natural como sobrenatural. Puesto que Dios mismo es el amor, todo lo que Él hace brota de este amor y está impregnado de él. Entonces, ¿por qué nuestro Padre habría de darnos un corazón incapaz de amar? Al fin y al cabo, nos ha creado a su imagen y semejanza.

Sin embargo, es cierto que el amor supone un gran desafío para nosotros, aunque sea fácil constatar que es lo más bello, lo más rico y lo más perfecto. No en vano, el santo Apóstol de los Gentiles afirma: «Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos» (1Cor 13, 1), y a continuación elogia la caridad de mil maneras.

Sabemos por qué no nos resulta fácil actuar conforme a esta verdad y por qué nuestro corazón se ha descarriado o incluso enfriado. También conocemos la respuesta de Dios a nuestro alejamiento: la revelación de un amor aún mayor, un amor que podemos contemplar en la cruz. En el Mensaje a sor Eugenia, nuestro Padre habla de que quiere derretir la capa de hielo que rodea nuestro corazón.

Por tanto, sabemos a quién acudir si queremos responder a la gentil exhortación de santa Teresita. Debemos optar por el amor y entregar nuestro corazón a Aquel que siempre ama, para que Él lo encienda y así podamos cumplir el propósito para el que hemos sido llamados a la vida.