REFLEXIONES SOBRE LA IGLESIA: “Características de un verdadero pastor”

En la meditación de ayer, destacamos que, antes de encomendarle la misión de apacentar sus ovejas, Jesús le preguntó tres veces a Pedro si lo amaba (Jn 21,15-19).

Después, reflexionamos sobre una de las tareas primordiales del ministerio petrino, que consiste en velar sobre la fiel transmisión de la doctrina de Cristo a lo largo de los siglos hasta el día de su Retorno glorioso al Final de los Tiempos. De hecho, la Iglesia ha entendido la llamada de Jesús a Pedro como la institución de un ministerio de pastor universal. En este contexto, subrayamos cuán importante es que la Iglesia se proteja de las falsas doctrinas y las rechace para que su veneno no penetre en el Cuerpo de Cristo.

A continuación, me gustaría destacar algunos aspectos que son indispensables para un verdadero pastor en la Iglesia católica.

  1. La disposición al martirio

La última parte del pasaje del Evangelio que escuchamos en la meditación de ayer pone de relieve un aspecto esencial que se aplicaba tanto al Apóstol Pedro como a los numerosos papas y obispos que, a lo largo de los siglos, han velado sobre el rebaño de Cristo como pastores.

«“En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te ceñías tú mismo y te ibas adonde querías; pero cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieras” -esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: “Sígueme”» (Jn 21,18-19).

Imitando a su Señor, el verdadero pastor debe estar dispuesto a dar su vida por las ovejas. Debe tener la disposición fundamental de aceptar el martirio, al igual que su Señor y Maestro (Jn 10,11-15). Este es el acto supremo de amor y así lo ha entendido siempre la Iglesia. Por tanto, la disposición a sufrir el martirio por causa de Jesús es un rasgo distintivo que debe caracterizar a quien ha sido llamado a este ministerio. En esto se reconoce a un verdadero pastor.

  1. El seguimiento de Cristo

Con la palabra «Sígueme» (Jn 21,19), el Señor exhorta a Pedro y a sus sucesores a un seguimiento concreto. Esto no se refiere únicamente al martirio, sino a imitar al Señor en todos los aspectos que lo caracterizan como modelo de pastor. Por causa de Cristo, el pastor debe estar dispuesto a asumir la cruz que supone su vocación. Siempre y en todas partes, le corresponde asumir la responsabilidad de garantizar que el Evangelio se transmita sin adulteraciones y se difunda lo más posible, y de que los sacramentos se administren con dignidad. En este sentido, debe corregir cualquier abuso.

  1. El combate espiritual

El ministerio que un pastor de la Iglesia está llamado a desempeñar inevitablemente suscitará hostilidad, a la que deberá hacer frente. Así sucedió con Jesús desde el inicio de su vida pública. Aunque, en el fondo, las personas anhelen el mensaje del Señor, pues Dios ha sembrado en sus corazones la búsqueda de la verdad, a menudo el Evangelio no es acogido con alegría, sino que incluso es rechazado. Por tanto, el pastor debe estar preparado y tener claro que, cuando el Evangelio es rechazado, no solo se manifiesta la aversión y la ignorancia humanas, sino que detrás está la influencia de los demonios. Por tanto, debe librar el combate en varios niveles. Para ello, el pastor debe estar equipado y revestido de la armadura de Dios (cf. Ef 6,11-18).

  1. La guía del Espíritu Santo

Como le hace entender Jesús a Pedro, el pastor es guiado hacia caminos que él mismo no ha escogido. Es Dios mismo, a través del Espíritu Santo, quien marca su vida y le ciñe para que ejerza su ministerio en Nombre de Cristo y no en su propio nombre. Es un «prisionero en Cristo Jesús» (Ef 3,1), a cuya disposición debe ponerse sin reservas.

  1. Formación espiritual

Para poder cumplir los puntos anteriores, es imprescindible que el Papa o cualquier otro pastor de la Iglesia recorra un camino espiritual constante, que lo proteja desde dentro. Esto es aún más importante si tenemos en cuenta la carga de trabajo y las obligaciones externas, que fácilmente pueden llegar a absorberlos. El fuego del amor por Cristo debe alimentarse constantemente para que no deje de arder. Para ello, se requiere gran atención y disciplina. Aunque el Papa debería estar rodeado de consejeros sabios y prudentes, en última instancia sigue siendo necesario su propio discernimiento espiritual para reconocer el camino del Señor en todo y tomar las decisiones correctas. En este sentido, la vida espiritual es indispensable.

  1. Vigilancia y fortaleza

Estas características son particularmente importantes para el Papa y los demás pastores de la Iglesia, ya que el rebaño se ve atacado por lobos que, no pocas veces, vienen disfrazados de ovejas. Esto no solo se aplica a los enemigos externos de la Iglesia, que a menudo se reconocen con mayor facilidad, sino sobre todo a los enemigos internos, que quieren destruirla desde dentro o aprovecharse de ella para sus propios fines. Escuchemos, a este respecto, la voz de un pastor muy vigilante: el papa san Pío X:

“No es menester ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan (…) en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados. Hablamos (…) hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia (…), se presentan como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo (…). Han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas. Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper” (Pío X, Encíclica Pascendi Dominici Gregis, n. 1, 2).

La vigilancia debe ir acompañada del espíritu de discernimiento. Sin duda, Dios equipará a sus pastores para que, con su fuerza, puedan hacer frente a todo lo que conspira «contra el Señor y contra su Mesías» (Sal 2,2). Estas características forman parte de la armadura de un buen pastor.

NOTA: Puesto que hoy es el día 7 del mes, que siempre lo dedicamos de forma especial a nuestro Padre Celestial, queremos invitaros a escuchar los “3 minutos para Abbá”, que es un pequeño impulso que publicamos a diario con el fin de profundizar la relación de confianza con Dios Padre. Podéis encontrarlos en los siguientes enlaces:

-Telegram: https://t.me/tresminutosparaabba

-Facebook: https://www.facebook.com/AmadoPadreCelestial

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Meditación sobre la lectura del día: https://es.elijamission.net/escuchar-al-espiritu-santo/

Meditación sobre el evangelio del día: https://es.elijamission.net/permaneced-en-mi-amor/

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