“¿CÓMO LIDIAR CON LOS PENSAMIENTOS?”

«¡No prestes atención a sus insinuaciones! No son importantes, sino perjudiciales, y solo pretenden robarte la paz y la confianza»(Palabra interior).

Esta exhortación se refiere a los pensamientos falsos y erróneos que pueden surgir de nuestro corazón o que los poderes del mal nos insinúan. También los rumores o los malos pensamientos que otras personas puedan tener sobre nosotros pueden influenciarnos e inquietarnos de alguna manera.

«Los pensamientos tortuosos apartan de Dios», afirma el Libro de la Sabiduría (1,3), y debemos poner en práctica esta advertencia. Precisamente cuando nos vamos familiarizando con la voz del Señor y reconocemos con mayor claridad cómo Él nos guía a través de su Espíritu, podemos detectar rápidamente la diferencia. Los pensamientos tortuosos tienen, por así decirlo, un sabor distinto y, a menudo, son inútiles y molestos. Es importante apartarnos decididamente de ellos y no prestarles atención. Con mayor atención aún, debemos identificar aquellos pensamientos que nos acosan, infundiéndonos temor y pretendiendo robarnos la paz interior. A éstos tampoco debemos darles importancia, sino que hemos de vencerlos. Esto sucede cuando nos volvemos decididamente hacia nuestro Padre. ¡No tiene sentido discutir con los pensamientos falsos ni justificarse ante las acusaciones infundadas! Si estamos en paz con el Señor —y eso es lo más importante—, podremos vencerlos al dirigirnos a Dios. Esto cobra particular importancia cuando el demonio influye en estos pensamientos tortuosos y quiere valerse de ellos para separarnos del Señor.

Es importante poner en práctica estas enseñanzas para preservar la paz y, con la ayuda de Dios, recuperarla una y otra vez cuando la hayamos perdido.