La sabiduría de lo alto
St 3,1-18 Hermanos míos, no pretendáis muchos ser maestros, sabiendo que tendremos un juicio más severo; porque todos caemos con frecuencia. Si alguno no peca de palabra, ése es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo su cuerpo. Si ponemos frenos en la boca a los caballos para que nos obedezcan, dirigimos todo su cuerpo. Mirad también […]
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