Reflexión sobre la pandemia (Parte IV)

Con tristeza, tenemos que constatar que en esta difícil crisis prácticamente no contamos con un liderazgo oficial por parte de la Iglesia, que muestre a los fieles el camino a seguir en esta situación. Puesto que así están las cosas, hemos de abandonarnos especialmente en la guía del Espíritu Santo, quien no nos dejará sin instrucciones ni permitirá que los fieles queden solos en medio de la crisis.

Recordemos lo que ya habíamos dicho:

Al permitir Dios la pandemia, se trata en el plano espiritual de una reprensión Suya, que deberíamos aceptar en la fe y dar la respuesta adecuada.

Puesto que muchos fieles se ven privados del acceso a los sacramentos, lo cual es ya una carga muy pesada y genera una situación que antes era inimaginable, es importante ahora poner énfasis en otras formas de oración.

Una prohibición casi global de celebrar abiertamente la Santa Misa, es un signo apocalíptico, que ha de ser tomado en serio y debería agudizar nuestra vigilancia. Nos hace ver con claridad que vivimos en tiempos especiales, en una “situación de excepción”. Por un lado, las tinieblas quieren extenderse; por otro lado, los fieles son llamados a la resistencia espiritual.

El Santo Rosario, esta eminente oración, debería hacer parte del “pan espiritual cotidiano”; así como la lectura intensificada de la Sagrada Escritura y buena literatura espiritual; la práctica de las jaculatorias o la “oración del corazón” sistemática. También convendría participar de la Liturgia de las Horas de nuestra Santa Iglesia. Harpa Dei intentará dar acceso a través de los medios a uno que otro oficio.

Es una gran bendición y, en estos tiempos, un particular consuelo el poder transmitir y recibir el evangelio de forma mediática. Deberíamos emplear lo mejor posible estos medios, mientras que podamos. También en este punto hemos de estar atentos. ¿Acaso podemos excluir la posibilidad de que un día nos veamos privados del acceso al internet, o que sea muy restringido? ¡No podemos estar seguros!

Por eso es importante vivir personalmente en una relación estable y firme con el Señor. Esto puede fomentarse en la familia, en una comunidad religiosa o en una buena comunidad parroquial; pero es indispensable poder estar también a solas con Dios. En las meditaciones sobre el “Mensaje del Padre”, habíamos escuchado las palabras Suyas de cuán grande es Su alegría al estar a solas con un alma. En estos tiempos, me parece particularmente urgente que cada uno trabaje en ello por sí mismo.

Queridos amigos, les dirijo unas palabras serias: En una situación de crisis como ésta, no podemos apoyarnos en nadie más que en Dios. Incluso personas muy cercanas pueden caer ellas mismas en crisis, o enfermarse y tener que aislarse…

Ciertamente podemos estar agradecidos por cada ayuda que una persona nos brinde, y acogerla como viniéndonos de manos de Dios. Pero, a fin de cuentas, sólo en Él podemos abandonarnos del todo. Por eso, esta pandemia, en la cual incluso se prohíben o restringen los contactos sociales, además de las otras circunstancias indecibles, nos da un mensaje esencial: ¡Profundiza tu relación con el Señor! ¡Sólo en Él se puede poner toda la confianza! No edifiquemos nuestra seguridad en las personas, sino sólo en Dios (cf. Jer 17,7).

En la mística cristiana se habla de profundos procesos de purificación, tanto a nivel de los sentidos como del espíritu, para alcanzar la unificación con Dios. En cierto sentido, este acontecimiento que afrontamos es también un proceso de purificación. En la Iglesia ya ha comenzado, y ahora parece extenderse al mundo entero.

Vayamos al grano: Si Dios se vale de esta pandemia como una seria advertencia para llamarnos a la conversión, entonces lo más importante es nuestra conversión. Como fieles, ordenemos completamente nuestra vida ante Dios, y dejemos atrás toda mediocridad.

En este contexto, estoy pensando si con Harpa Dei podemos ofrecer algo como un mini retiro para nuestros oyentes, en la noche del viernes al sábado que viene. Las meditaciones diarias deben seguir siendo breves, porque son impulsos para la vida espiritual, y no pueden convertirse en conferencias.

Estamos considerando cuál sería la forma de concretizar esta idea… El tema podría ser: “¿Cómo afrontar espiritualmente la actual pandemia?”, o algo similar. En este marco podríamos ampliar y profundizar lo que hemos hablado en estas cuatro meditaciones.

Quisiera preguntarle a cada uno de ustedes si están interesados en ello. Les pedimos que nos contacten, de ser posible con nombre, para tener una idea de cuán grande es el interés y podamos, por así decir, “inscribirlos”. Teniendo esta información, podríamos hacer un plan más concreto.

A partir de mañana y hasta el sábado que viene, seguiré con los puntos esenciales del “Mensaje del Padre”. Y en la Semana Santa, las meditaciones se concentrarán en la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo


Harpa Dei acompaña musicalmente las meditaciones que a diario ofrece el Hno. Elías, su director espiritual. Éstas se basan normalmente en las lecturas bíblicas de cada día; o bien tratan algún otro tema de espiritualidad.
http://es.elijamission.net


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