“LO MÁS BELLO AÚN ESTÁ POR VENIR”

«Bello es lo que vemos; más bello, lo que reconocemos; pero mucho más bello aún es aquello que no podemos comprender» (Beato Nicolás Steno).

También nosotros podemos contemplar el mundo desde la perspectiva que nos ofrece el gran científico danés Nicolás Steno, quien más adelante abrazó la fe católica por convicción y fue ordenado obispo.

Si contemplamos este mundo con los ojos de Dios, no podemos sino maravillarnos ante tanta belleza, pues todo lo que nuestro Padre ha creado es bueno (cf. Gen 1,31). Esto sigue siendo así, a pesar de que, debido al pecado y sus consecuencias, primero tengamos que redescubrir su belleza. Una vez que esto sucede, vemos las cosas en su esencia y percibimos la belleza y la santidad de la voluntad creadora de Dios.

Según las sabias palabras del beato Nicolás, esto se intensifica aún más cuando nos encontramos con la belleza de Dios, tal y como se revela y se comunica a nuestro entendimiento. La comprensión de las cosas trasciende incluso lo que percibimos con los sentidos. ¡Cuán sublime es, por ejemplo, descubrir la belleza de nuestra santa fe, percibir la sabiduría y la bondad de Dios y experimentar el sabor de la verdad!

Sin embargo, será incomparablemente más hermoso contemplar a Dios en la eternidad, cara a cara, tal y como exclama san Pablo: «Ahora vemos como en un espejo, borrosamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido» (1Cor 13,12).

Lo más bello aún está por llegar y cada día nos acercamos más a ello. Finalmente, podremos abarcarlo, ¡y tendremos toda la eternidad para hacerlo!