“OTRA DIMENSIÓN EN LA VIDA” 

«Estoy en medio de vosotros. Bienaventurados aquellos que creen en esta verdad y aprovechan este tiempo» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).

¡Cuántas cosas cambiarían si pusiéramos en práctica estas palabras del Padre Celestial en nuestra vida! No basta con creer en la presencia de Dios en el mundo de manera general y reconocer que Él tiene todo en sus manos, por muy importante que esto sea.

Pero también hay que aplicar esta certeza a la acción concreta y amorosa de Dios en la vida de cada persona. A través de la fe, se nos abre una perspectiva que, en la eternidad, se convertirá en contemplación. Y esto tiene un gran impacto en todos los ámbitos de la vida.

Si somos conscientes de la amorosa presencia de Dios, no hay ningún momento en el que estemos simplemente a merced de los acontecimientos. Una y otra vez, debemos establecer el vínculo con nuestro Padre y aferrarnos a la convicción de que Él está ahí, incluso cuando nos sentimos vacíos por dentro.

Pero nuestro Padre quiere llevarnos aún más allá: «Bienaventurados aquellos que creen en esta verdad y aprovechan este tiempo.»

¿A qué se refiere nuestro Padre? Pues bien, debemos aprovechar el tiempo para trabajar por nuestra propia salvación y la de los demás. La amorosa presencia de Dios confiere a nuestra vida una calidad distinta. Ya no está marcada principalmente por nuestros impulsos y necesidades humanas, sino que se centra en Dios. Lo decisivo es su presencia, su guía, su anhelo de conducir a los hombres de vuelta a Él, su amor y su gracia…

Es importante tomar conciencia de la gran diferencia que existe entre vivir con la fe en la presencia concreta de Dios, actuar según esta convicción y cumplir nuestra misión, o limitarnos a conocerla de manera general, sin permitir que penetre profundamente en nuestra vida y la moldee.

Si vivimos tal y como nuestro Padre lo ha previsto, estaremos en las mejores condiciones para aprovechar bien nuestro tiempo en la Tierra y hacerlo fructífero.