“LA NOVEDAD DE LA GRACIA”

«Queremos comenzar una nueva vida cada día» (Santa Teresa Benedicta de la Cruz).

¿Qué habrá querido decir santa Edith Stein con estas palabras? Evidentemente, ella comprendió que cada día que atravesamos conscientemente de la mano de nuestro Padre Celestial es un «kairós». En pocas palabras, se trata de la «hora de la gracia» que debemos aprovechar.

En efecto, una y otra vez experimentamos etapas en la vida en las que quisiéramos empezar de nuevo. Quizás nuestra vida se nos ha escapado de las manos, nos hemos arrepentido y nos gustaría empezar de cero. Tal vez hemos tomado por fin la decisión correcta que llevábamos mucho tiempo posponiendo. Quizás hemos superado un obstáculo que nos tenía atados desde hace tiempo.

En tales momentos, por la gracia de Dios, sentimos un impulso interior que nos revitaliza y nos permite dar un paso adelante.

En el fondo, la frase de hoy nos dice mucho sobre Dios mismo. En la Revelación de San Juan, Jesús afirma: «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). Sin duda, el Señor se refiere aquí a la situación global de la humanidad y del mundo, pero también a la vida concreta de quienes siguen a Cristo. Es la novedad de la gracia, que es tan grande que jamás podremos abarcarla. Sin embargo, cada día está ahí, dispuesta a renovarnos, a llevarnos más allá en el camino de la santidad y a infundir nueva vida a nuestras tareas apostólicas. Así es como cada día podemos comenzar una nueva vida, más cerca del Señor, más fervorosos en su servicio, más empeñados en cumplir la misión que se nos ha encomendado y más impregnados de amor. ¡Y esta novedad no se agota nunca!

Quizá podría resumirlo de la siguiente manera, en tono un poco bromista:

Mirjana suele preguntarme: «¿Qué podemos hacer hoy para salvar el mundo?», y yo le respondo: «¡Podemos intentarlo todo!». Cuando el día empieza a declinarse y estamos ya un poco agotados, me dice: «¡No lo hemos logrado del todo!». Y entonces le digo: «¡Pues mañana seguiremos intentándolo!».