“NO TEMER A LOS DEMONIOS”

«Un alma en estado de gracia no tiene nada que temer por parte de unos cobardes demonios» (Santa Teresita del Niño Jesús).

Una y otra vez tenemos que vencer este temor. Es cierto que debemos ser conscientes de las maquinaciones de los demonios para no bajar la guardia, pero nuestra atención debe centrarse en nuestro Padre celestial. Un alma que vive en unión con Él, adornada por su gracia y afianzada en ella, es un terror para los demonios. En tal caso, es Dios mismo quien habita en nuestra alma, y sabemos cómo los demonios huían del Hijo de Dios y de aquellos que se les oponían en el Nombre de Jesús. Esto se aplica a todas las almas que se encuentran en estado de gracia. Eso no quiere decir que no puedan ser atacadas o perturbadas por los espíritus del mal, sino que éstos no pueden triunfar sobre ellas, pues no se enfrentan a un débil ser humano que está abandonado a merced de ellos, sino a Dios mismo. Por ello, Santa Teresita tiene razón al afirmar que no tenemos por qué temerles.

Esto también se aplica a los tiempos difíciles que vivimos actualmente, en los que los demonios llevan a cabo su oscuro juego de engaños con las personas y parecen irrefrenables. Dios siempre está pendiente de los suyos y, si viven y permanecen en su gracia, los sostendrá en todas las pruebas. Lo importante es que no perdamos de vista a nuestro Padre ni dejemos que nuestra confianza en Él se tambalee. Él es el Señor, y no aquellos que, en su delirio, creen poder erigir un reino independiente de Él o incluso en su contra. En las almas fieles que permanecen en estado de gracia, los demonios encontrarán adversarios invencibles que no les temen. Antes bien, son ellos quienes temen a esas almas.

Esto también se aplicaría si tuviéramos que vivir bajo el dominio de un anticristo. Él no podrá dominar a aquellos que viven en la gracia de Dios, sino que incluso les temerá.