“¡CUIDADO CON LA CURIOSIDAD!”  

«Ten cuidado de no dejarte llevar por la curiosidad» (Palabra interior).

Esta exhortación forma parte de la formación espiritual de quienes siguen al Señor y sería muy sensato por nuestra parte acogerla y ponerla en práctica.

Precisamente en lo que respecta a la curiosidad, es posible que olvidemos con facilidad lo perjudicial que puede llegar a ser. Se distingue de un interés legítimo en el sentido de que despierta una cierta codicia, como una necesidad de saber esto o aquello. Y la codicia siempre promete una falsa plenitud y una falsa satisfacción, manteniendo al alma en un estado de alerta malsana. Este estado no debe confundirse con la apertura vigilante a la guía de nuestro Padre celestial ni con la atención con la que el alma está pendiente de Él.

Aunque la curiosidad pueda referirse a cosas secundarias que, en sí mismas, no tengan un gran impacto negativo en el alma, sigue siendo un desorden espiritual que termina debilitándola. Podemos percibirlo en nosotros cuando despierta cierta inquietud e incluso euforia que puede desequilibrar nuestra alma.

La frase de hoy nos advierte sobre la «curiosidad activa», que nunca debe guiar nuestras acciones. Hay que refrenarla y no permitir que tome las riendas de nuestra vida. La «curiosidad pasiva» –es decir, aquella que aún no se ha manifestado al exterior– es más fácil de manejar, mientras que la activa genera hechos y, por tanto, puede volverse peligrosa. Basta con pensar en cuántos infortunios han sobrevenido a muchas personas por culpa de la curiosidad y en todo lo que han llegado a meterse.

Debemos ir adquiriendo una actitud de espera en el Señor. Si hay algo importante que debemos saber, Dios se encargará de hacérnoslo ver. En el diálogo con Él, podemos examinar una y otra vez si lo que la curiosidad nos pide es realmente bueno para nuestra alma. Nuestro Padre nos lo hará sentir y, con el paso del tiempo, identificaremos ese afán como una fuente de inquietud y le haremos frente. ¡La paciencia y el saber esperar serán los antídotos apropiados!