«Si todos los hombres que están lejos de nuestra Iglesia Católica escucharan hablar de este Padre que los ama, que es su Creador y su Dios; de este Padre, que desea darles la vida eterna, entonces una gran parte de ellos, e incluso de los más obstinados, vendrían a este Padre del cual les hablaríais» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
Hoy quiero recordaros el motivo por el que escribo estas meditaciones diarias sobre Dios Padre. La razón es precisamente la que se sugiere en este pasaje del Mensaje a la Madre Eugenia Ravasio. Los hombres deben conocer el inconmensurable amor de nuestro Padre, que es el mayor regalo que les tiene preparado. Si llegaran a conocer a Dios tal y como es en realidad, entonces también aprenderían a amarlo. Y si lo amaran, también escucharían lo que Él quiere decirnos. Si emprendieran este camino, los guiaría hacia la Iglesia católica y les infundiría nueva vida.
Ese es el gran deseo de nuestro Padre celestial. En este sentido, me gustaría invitar a todos los que se sienten bendecidos por los «3 Minutos para Abbá» a que los compartan con otras personas y oren para que se difundan. Por supuesto, esto no quita que también puedan dar testimonio de su amor a nivel personal.
Hasta ahora, los «3 Minutos para Abbá» se publican diariamente en cinco idiomas: alemán, español, inglés, francés y portugués. En el futuro, es posible que se sumen más idiomas.
No olvidemos lo que nuestro Padre nos asegura en el Mensaje a sor Eugenia Ravasio: «Os prometo que, por mi gracia, vuestros esfuerzos serán pronto recompensados con un gran éxito. ¡Convertíos en apóstoles de mi bondad paternal!».
A las almas más enfocadas en la contemplación, así como a todos los que tienen pocas posibilidades de llevar adelante el apostolado de forma activa o que están enfermos, les pido especialmente su oración. De esta manera, podréis participar en la gran obra de amor que nuestro Padre celestial ha puesto en marcha para que los hombres lo conozcan, lo honren y lo amen.
