“ENTREGARSE COMPLETAMENTE A DIOS”   

«Entrégate por completo a mí, tu Dios y tu Padre que te ama, y entonces todo saldrá bien» (Palabra interior).

Para entender la frase de hoy, basta con tener presente lo que nos dice el Señor en el Evangelio de Lucas sobre el primero de los mandamientos: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo» (Lc 10,27).

El Señor quiere que le amemos de todo corazón, de modo que no antepongamos nada a Él y le sirvamos con alegría. Este amor a Dios implica evitar todo aquello que pudiera desagradarle y procurar lo que le agrada. Eso significa que nuestra vida debe transcurrir conscientemente vinculada a Él. Nuestro primer pensamiento por la mañana y el último por la noche deben ser para Dios; toda la jornada debe estar centrada en Él y la noche, confiada a su protección.

La entrega total a la que nos exhorta nuestro Padre significa que obtenemos toda nuestra seguridad de la relación con Él. Esto adquiere particular importancia en aquellas situaciones que no podemos afrontar con nuestras propias fuerzas y que no debemos evadir si se presentan en nuestro camino.

Recordemos a san Pedro, que, tras haber pasado toda la noche sin pescar nada, por la palabra de Jesús, volvió a echar las redes y entonces logró una pesca extraordinaria (Lc 5,4-7). Dejó atrás la experiencia negativa que había tenido y, en lugar de ello, se abandonó con fe a la palabra del Señor.

Esta entrega no consiste en un optimismo ciego ni en un fatalismo que nos deje a merced de los acontecimientos, sino en abandonarnos al Dios y Padre que nos ama y en quien confiamos plenamente. Puede que a algunos se les conceda esta gracia de la entrega total a Dios desde el principio de su camino de seguimiento de Cristo, pero otros deben ponerla en práctica una y otra vez, desprendiéndose de sí mismos para vivir plenamente bajo la guía de Dios.

Sea como sea, si damos este paso, todo lo que el Padre ha previsto para nuestro camino saldrá bien.