“CLAVE PARA LA RESISTENCIA ESPIRITUAL”   

«La íntima unión conmigo es necesaria y constituye la clave para la resistencia espiritual» (Palabra interior).

Nunca debemos olvidar que no estamos a merced del mal, sino que estamos llamados a ofrecerle resistencia. Esa es también una manera de demostrar nuestra fidelidad a nuestro Padre celestial. Mientras todo transcurra sin grandes complicaciones en nuestro camino hacia Cristo, resulta fácil seguirle. Sin embargo, incluso en aquellas etapas en las que nos parezca sencillo, siempre debemos cuidarnos de no sentirnos demasiado seguros. Así nos lo exige la prudencia espiritual.

Sin embargo, debemos prepararnos para el combate que nos espera en diversos niveles. Éste no se libra principalmente con nuestra fuerza de voluntad. Si así fuera, estaríamos abocados al fracaso. Es el Señor quien lucha por nosotros, quien nos asiste en todo con su gracia y nos fortalece. Por ello, la unión íntima con Dios es la clave para resistir en las grandes luchas en las que podamos vernos envueltos, ya sea contra los espíritus del mal, contra nuestras inclinaciones desordenadas o contra las seducciones del mundo. Solo podremos vencer en estos combates si estamos atentos para que nuestra unión interior con el Señor no solo no se rompa, sino que se profundice cada vez más.

Esto también se aplica a las grandes crisis en las que se sumerge el mundo cuando se aleja de Dios y de sus mandamientos. En tales circunstancias, es aún más importante que extraigamos la seguridad y la fuerza de resistencia de nuestra relación íntima con el Padre Celestial. Esto es aún más urgente cuando no podemos contar con el apoyo de los responsables de la Iglesia en situaciones de grave crisis. La clave para la constante resistencia que debemos ofrecer seguirá siendo siempre la relación con nuestro Padre Celestial.